YO QUERIA BAILAR - Carlos Gavito, vida, pasión y tango
Editorial Dunken
Carlos Gavito murió hace casi tres años, a poco de cumplir 63. Bailó tango -y todos los ritmos - durante 50, la mayor parte de este tiempo en el exterior, donde hizo su mayor fama. En el libro cuenta algunas de sus más curiosas aventuras por el mundo y deja explícito su concepto del tango y de su manera de bailar. Quien fuera calificado acertadamente como "el bailarín inmóvil" recorre en esta biografía heterodoxa su vida, sus valores y sus ideas respecto a su absolutamente original estilo.
Gavito tuvo mucho que ver con el actual renacer del tango que se baila. Miles y miles de extranjeros que lo vieron bailar en el exterior desearon bailar como él, imitarlo. Reconocieron, aún sin entender cabalmente el por qué, que ese tango era pasión y sentimiento, que era el tango que se debía bailar, el tango que se podía bailar, no el que se había visto hasta ese momento en los escenarios destinados sólo a espectadores, tan espectacular y difícil como frío y despojado de emociones.
Gavito formó parte de Forever Tango, una de las compañías que en los años 80 y 90 mostraron al mundo el verdadero tango de salón, el tango milonguero que hoy "se baila en todo el mundo" otra vez.
Cada noche se arma una milonga. En Buenos Aires, pero también en Cracovia o en Londres, en la Rusia helada, una legión secreta y firme de concurrentes alista sus prendas, se mira fugazmente en el espejo y parte hacia el baile.
En un elenco variado que hasta la madrugada hace punta en salones paquetes o de los otros, con un decorado de años ha o de modernidad lisa. En la pista se cruzan el virtuosismo y el esfuerzo, las jóvenes y los maduros, el traje oscuro y a rayas, el vestido con tajo y los jeans. Y al margen de todas las diferencias, los cuerpos trazan su propia deriva y reviven el tango.
“Milongas” es la crónica de esta pasión renacida, pero también de su pasado. No hay baile sin memoria, y por eso cada finta trae al presente, aún sin quererlo, los pasos de Ricardo Rojas en parís en 1908, la mítica estampa de Vicente Madero (el bailarín “insuperable”), las leyendas repetidas y nunca confirmadas, las grandes orquestas de los cuarenta y los cincuenta que sobreviven intactas en los discos que manipulan los DJ. Con una prosa vivaz, un oído magistral para captar el habla porteña y la mirada cómplice, Edgardo Cozarinsky narra la ficción latente en esa ceremonia nocturna, los esplendores del baile, la singularidad de sus cultores. Su pluma es una lupa afectuosa que capta la historia en el detalle y recobra personajes legendarios a partir de breves semblanzas.
Con fotografías de SEBASTIÁN FREIRE
12/11/07
LINA AVELLANEDA
MARRÓN Y PLATA. CANTATA AL RÍO DE LA PLATA
Eco Ediciones
Quizás no haya río más río en todo el mundo, de padres más fecundos y notables. Sin embargo, Buenos Aires le da la espalda al Río de la Plata, y la desidia, el olvido y la hipocresía le faltan el respeto.
Solo el amor de millones de argentinos y uruguayos apasionados, asombrados y seducidos por su historia, será el reaseguro de su vida.
Este ensayo concilia dos mundos aparentemente gastados sobre el vivenciar de Buenos Aires: el tango y la psicología. Su novedosa aproximación a ambas temáticas se da sobre la base del atravesamiento que notoriamente deja entrever el autor en uno y otro arte. El franco rastreo del espíritu tanguero elaborado en estas líneas nos alumbra un ignorado camino de análisis.
El autor indaga acerca de la bases arquetípicas puestas de manifiesto en las conductas y vivencias de la danza del tango, para finalmente proponerla como agente de salud. Profundiza sobre los aspectos de anima y animus que plantea la experiencia analítica de C. G. Jung, claramente puestos en relieve sobre la pista de baile. A su vez, desliza una rigurosa crítica del acontecer porteño no sin intentar extraer de la historia su enseñanza.
Esta es una obra iniciática que sumergirá al lector en un mundo de mitos, sueños y arquetipos que sostienen la estructura del tango, proponiendo una mirada joven sobre una de las manifestaciones artísticas populares más difundidas en el mundo.
El Dr. Federico Trossero es médico Psiquiatra, psicoanalista, docente de la Universidad de Rosario; dedicado desde hace 3 años a talleres de baile de tango como herramienta terapéutica y miembro de la Asociación Argentina de Maestros y Bailarines de Tango Salón (AAmbTS).
En 1978 Luis Alposta puso a consideración del público su primera “Antología del soneto lunfardo”, ahora reeditada por el sello Corregidor.
Más que un prologuista, el poeta y divulgador porteño ha sido el mentor de esta antología. En ese sentido, reconstruyó, rescató y recuperó auténticas joyas que se suman a otros monstruos de la cultura popular como Fray Mocho, Last Reason y Diego Lucero. Aquí, en un mismo libro, reunió a vates que acreditan tal vez estilos distintos pero un amor común por las calles de Buenos Aires. Julián Centeya, Juan Carlos LaMadrid, Giribaldi, Iván Diez,
Pedrido, Yunque, Furlan, Olivari, De la Púa, Cele, Ganduglia, Vacarezza, Ferrer, Cadícamo y Nyda Cuniberti, entre muchos otros, nos regalan sus versos inmortales. Los textos, además, vienen acompañados de datos
biográficos de los autores, para contextualizar mejor su obra. Claro que Alposta no sólo prologa y selecciona, sino que se anota con un poema de su cosecha: “Soneto”.
Roberto Gutiérrez Miglio encaró una tarea ciclópea y obtuvo un resultado monumental: buscó las conexiones entre el tango y géneros litoraleños y paraguayos como el chamamé, la polca y la guarania. A través de 400 páginas,
el autor refiere y fundamenta los vínculos entre distintas culturas que, a priori, no parecerían tener (al menos desde una mirada poco atenta) enlaces sólidos. Sin embargo, Gutiérrez Miglio rastrea datos, fechas y nombres que construyeron una historia en forma de red, en permanente interacción. El abanico cultural incluye desde cierta similitud en la formación de las orquestas típicas y los conjuntos musicales hasta en la temática de las
obras, pasando por las fuentes de inspiración poética, en las interpretaciones locales del romanticismo y el modernismo.
Homero Manzi escribió que, entre “ser un hombre de letras o escribir letra para los hombres” había escogido lo segundo. Toda su vida fue testimonio palpable de esa elección. En el año del centenario de su nacimiento se
multiplican los homenajes a su figura, pero acaso, el mejor tributo a la memoria de Manzi sea el de actualizar su legado. Ediciones Corregidor acaba de publicar “Poemas, prosa y cuentos cortos”. El libro, en su segunda edición (la primera fue en 1996), corregida y aumentada, incluye “Añatuya” y diversos textos hasta ahora inéditos. El hombre, el autor, el político, se
ve aquí reflejado con una autenticidad que el tiempo no hizo más que potenciar. La selección y compilación corrió por cuenta de Homero Luis Manzione, su hijo, más conocido como Acho Manzi.